La inclusión laboral, apuesta para empoderar a personas con Síndrome de Down.

Jorge Sandoval, de 31 años, es responsable, respetuoso y trabajador, así lo describe su madre, que lo ha guiado para que pese a ser una persona con Síndrome de Down, tenga un trabajo que le permite ser autónomo y perseguir sus propias metas, como comprar una casa y un automóvil color rojo.

De lunes a viernes se despierta, arregla su cama, se prepara e inicia su jornada laboral a las 09,00 horas (15,00 GMT) en la recepción del Ayuntamiento Municipal de Sayula, en el occidental estado mexicano de Jalisco, donde lo que más disfruta hacer es ayudar y atender a las personas que llegan a las oficinas.

Martha, su madre, comentó a Efe que la formación de Jorge desde pequeño fue estricta y basada en valores sociales “porque queríamos que se integrara a la sociedad como cualquier niño”.

Al terminar su educación primaria especial tuvo su primer empleo en una fábrica de cajeta (dulce de leche) durante cuatro años.

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La RSC avanza en la estrategia de negocio de las empresas españolas.

Las políticas ambientales, sociales y de gobierno se han hecho ya hueco en el mundo empresarial, a la espera del nuevo impulso que le darán la nueva legislación y la Agenda 2030.

La sostenibilidad como herramienta de gestión empresarial, los factores que están contribuyendo a su impulso y los retos aún pendientes fueron algunas de las cuestiones abordadas en el V Observatorio sectorial sobre Responsabilidad Social Corporativa, organizado por EXPANSIÓN en colaboración con Philip Morris, Ferrovial, Ria Financial y Unicaja Banco.

“El tamaño e influencia de los equipos de RSC ha crecido en los últimos años en las empresas como respuesta a una mayor percepción del valor estratégico de la sostenibilidad, que ha pasado de ser apreciada por contribuir a mejorar la reputación a ser valorada por su aportación al valor del negocio”, aseguró el director general de Forética, Germán Granda, moderador de la jornada, citando el informe que la organización ha realizado sobre el estado de la RSE y la sostenibilidad.

Tendencias.

“Estamos de enhorabuena. El regulador, los gobiernos, el consumidor y el inversor están impulsando que la RSC empiece a ser una herramienta más de la gestión empresarial”, afirmó. Cristina Moral, gerente de RSC de Ferrovial, que citó cinco tendencias globales que, a su juicio, respaldan que la RSC forme parte de la estrategia. Entre ellas, la gran acogida de Agenda 2030 y la iniciativa de las empresas a cumplir los ODS de Naciones Unidas. “Apoyando la agenda, las compañías tienen la posibilidad de optimizar eficiencia y productividad, generar nuevas líneas de negocio o mejorar y hacer relaciones más sólidas con los grupos de interés”, indicó. Apuntó la economía baja en carbono como segunda tendencia, aunque “los gobiernos deben tener un compromiso firme para aplicar políticas nacionales que permitan a las empresas tener unos incentivos para esa transición energética y el cambio del modelo económico y de producción”.

A estas dos tendencias se suman la lupa que, a través de la normativa, se ha puesto sobre los consejos de administración y las retribuciones; la comunidad inversora “con un inversor ahora más sofisticado que busca aspectos como el comportamiento ambiental o cómo es el consejo”; y la entrada en vigor de la Ley de información no financiera, que obliga a divulgar la información social, ambiental y de diversidad, elevando el nivel de exigencia a las empresas y que convierte a España “en un país pionero” en el reporting.

Carmen Cerdán, directora de RRHH para Europa, Medio Oriente y Asia de Ria Financial, reiteró la importancia de esta Ley, que transpone la Directiva europea y acaba de ser aprobada. “También nos afecta porque somos una empresa con una actividad altamente regulada en áreas como el blanqueo de capitales y financiación del terrorismo, ya que la transmisión del dinero se hace de manera rápida y podemos ser un objetivo de posibles actividades fraudulentas. Ria se caracteriza por su perfil conservador y hay actividades que hemos dejado porque no lo veíamos claro. Es muy importante mantener unos estándares”.

“El sector financiero se mira con lupa”, asintió José María López, responsable de RSC de Unicaja Banco, que habló de la creciente presión sobre el sistema financiero, especialmente por parte de los reguladores, que cada vez dan más relevancia a la RSC. “Desde el punto de vista de la reputación, su imagen está perjudicada. Gracias a la RSC estamos tratando de recuperar la reputación perdida en un sistema financiero que se basa en contar con la confianza de la clientela. El Código de Buen Gobierno ha sido clave para las sociedades cotizadas y se ha avanzado mucho en materia de transparencia”, afirmó.

Al mismo tiempo, destacó el papel que debe desempeñar el sistema financiero para frenar el cambio climático. “No es el principal agente emisor de emisiones contaminantes pero su relevancia viene por la financiación, por facilitar fondos a las industrias que son más proclives a la defensa del medio ambiente y porque haya una transición ordenada hacia otro modelo económico”.

Para Philip Morris ha habido una clara evolución en materia de sostenibilidad. “Hemos pasado de la foto a entender que es clave y que tiene que estar integrado en la estrategia de negocio”, indicó Ainhoa Capdevila, responsable de Comunicación y RSC en España de la compañía, que ha apostado por la innovación responsable en el proceso de transformación de su negocio, sustituyendo los cigarrillos por productos (como el dispositivo electrónico Iqos) que reduzcan el daño que puede provocar en la salud del consumidor que quiere seguir fumando.

Un cambio que seguirá avanzando. “Quiero pensar que, pese a que estamos en un momento de incertidumbre a muchos niveles, esto es imparable. Aun tenemos que avanzar pero, cuando somos capaces de transformar lo que hacemos con el consumidor, cambia todo lo demás, la relación con la cadena de valor, la mentalidad de liderazgo, la relación con el empleado, con la sociedad y el medio ambiente”, aseguró.

Convencimiento.

Una idea que compartió Carmen Cerdán de Ria Financial, de la RSC como “un elemento muy poderoso para convencer a la mayoría de la gente. Pasa igual internamente. Cuando lo comunicas a los empleados y entienden porqué están trabajando y en qué impacta su trabajo, no hacen falta más discursos”.

Pero en ese proceso de avance, los tiempos son importantes. “Es fundamental que, con los cambios legislativos y políticos que se están produciendo en torno a la sostenibilidad, las empresas tengamos una estrategia a no más de tres años en RSC para marcarnos objetivos cuantitativos y ambiciosos teniendo en cuenta las grandes tendencias, porque esto está cambiando rápidamente”, aseguró Cristina Moral de Ferrovial. Carmen Cerdán y Ainhoa Capdevila compartieron su mensaje. “Los planes tienen que ser efectivamente a más corto plazo porque hay factores como el cambio tecnológico que hacen que tu producto y el mercado cambien enormemente y, a lo mejor, cambia hasta tu cliente”, según la responsable de Ria Financial. “Antes trabajábamos con planes de tres o cinco años y teníamos una visión más a largo plazo. Esta revolución tecnológica nos obliga a todos a trabajar casi en un modelo de emprendimiento permanente”, añadió la directiva de Philip Morris.

 

Fuente: http://www.expansion.com/empresas/2019/01/15/5c3ceb9b22601d3e738b4582.html

Los consumidores son el nuevo jefe.

Cuando la Organización de Naciones Unidas impulsó la responsabilidad social corporativa (RSC) hace 30 años, nació como unos deberes optativos para las compañías y un imperativo futuro para las Administraciones. Hoy (y mañana más) ha cambiado de manos y es una elección de los consumidores y una soterrada exigencia de las plantillas.

Lo que empezó en forma de donaciones, reducción de efectos contaminantes o vigilancia de los proveedores se está convirtiendo para las compañías que trabajan de cara al cliente en un mandato ineludible. Las ventajas ya no son solo fiscales, de márketing o de buena conciencia.

La clave la tienen estudios como el Edelman Earned Brand 2018, que afirma que “dos de cada tres consumidores de todo el mundo comprarán o boicotearán una marca únicamente por su posicionamiento ante un determinado problema social o político”. Y lo están decidiendo muy rápido. En un año, el panorama ha cambiado determinantemente. Según este informe, los estadounidenses que comprarán basándose en valores o creencias son un 12% más que en 2017 (59% del total) y los británicos, un 20% más (57%), por poner solo dos ejemplos de una tendencia global y, al parecer, viral. “Este es el nacimiento de la democracia de las marcas”, definía Richard Edelman, presidente y CEO de Edelman, que asegura que “son los consumidores quienes las están eligiendo como sus agentes de cambio”.

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Reducir el tiempo de desplazamiento al trabajo ahorraría 214 millones de toneladas de CO2.

Un incremento del trabajo flexible reduciría los niveles de dióxido de carbono en 214 millones de toneladas al año para el 2030, según un nuevo estudio de Regus, proveedor global de espacios de trabajo.

Este análisis, realizado por investigadores independientes, ha revelado que si aumentara el uso de espacios de trabajo flexible, los profesionales podrían ahorrar 3.530 millones de horas de desplazamiento al trabajo cada año hasta el 2030. Asimismo, la cantidad de dióxido de carbono que se reduciría gracias a esta disminución de horas invertidas en desplazarse al trabajo es equivalente al carbono que absorberían 5.500 millones de árboles en un periodo de 10 años.

Regus también ha calculado cuál sería el impacto que tendría de ahora a 2030 el impulso de los espacios de trabajo flexibles. El estudioha analizado 16 países de todo el mundo, pronosticando que un aumento del trabajo flexible en estos países contribuiría en más de 8,6 billones de eurosa la economía global para el 2030.

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Los valores intangibles pesan más que nunca en la cotización total.

El valor total de las empresas de todo el mundo que cotizan en bolsa superó el pasado año, por primera vez en la historia, los 100 billones de dólares. Detrás de estas cifras se encuentran, sin duda alguna, los activos tangibles de las compañías. Es decir, todos los valores perfectamente cuantificables que rodean a la organización, tales como las sedes y los terrenos que tiene en propiedad, el número de empleados en plantilla, el capital disponible o el tipo de producto o servicio que lanza al mercado. Sin embargo, y sin menospreciar el peso que adquiere lo material y lo palpable, empieza a cobrar cada vez más fuerza lo intangible, que en el ámbito empresarial viene a ser aquel activo no cuantificable que influye de forma directa en la percepción y la imagen de la compañía, y por lo tanto en su valoración.

Los valores intangibles se han convertido, de hecho, en uno de los motores de crecimiento más importantes de las organizaciones. Así lo explicó ayer David Haigh, consejero delegado de Brand Finance, durante la presentación del informe Global Intangible Finance Tracker 2018. La revolución e impacto de los intangibles en el valor de la organización. Esta empresa, recordó el experto, establece que el 52% del total del valor de las empresas ya proviene de los activos intangibles, con un impacto económico de unos 57,3 billones de dólares, “la cifra más alta de los últimos años”.

Sin embargo, prosiguió Haigh, frente a la importancia que adquieren este tipo de estimaciones, “es llamativa la falta de mecanismos que en muchos casos tienen las empresas para contabilizarlas en sus balances, estimaciones y fortalezas. Si estos activos no se analizan y enumeran, no pueden mejorarse, y tampoco es posible transmitírselos a los stakeholders de la compañía”.

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