La responsabilidad social corporativa ‘puntuará’ para lograr contratos públicos.

La vigilancia sobre la política de responsabilidad social hacia la plantilla de la propia empresa, se mantendrá durante la duración del contrato.

La nueva ley de contratos del sector público, que entrará en vigor el 9 de marzo, obliga a las empresas licitadoras a cumplir requisitos concretos sobre igualdad de género, condiciones laborales justas, consumo de comercio justo o eficiencia energética.

Además, la vigilancia sobre la política de responsabilidad social, por ejemplo, hacia la plantilla de la propia empresa, se mantendrá durante la duración del contrato. De esta forma, se penalizará el retraso del pago de salarios o los incumplimientos del convenio colectivo.

Además de cumplir con una serie de requisitos (ver cuadro adjunto), es muy importantes saber qué aspectos excluyen automáticamente de una contratación:

  • Ofertas con precios que no cubran los costes salariales establecidos en los convenios colectivos de aplicación.
  • Las que sean tan anormalmente bajas que se presuman inviables.
  • Las empresas que no cumplan el requisito de que al menos el 2% de los empleados de las empresas de 50 o más trabajadores tenga reconocida una discapacidad.

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El Ibex 35 asume ya los retos de un desarrollo sostenible.

Los objetivos más trabajados por las empresas españolas coinciden en su mayoría con temáticas reguladas en la normativa nacional, por lo que las empresas deben cumplir con determinados requisitos legales, según se desprende de los datos del informe de la Red Española del Pacto Mundial, titulado: ODS, Año 2. Análisis, Tendencias y liderazgo empresarial en España. | Más noticias en la revista digital gratuita elEconomista Buen Gobierno.

Así, por ejemplo, en materia de seguridad y salud laboral -ODS 3- o en materia de condiciones de trabajo igualitarias entre mujeres y hombres -ODS 5-, las compañías consideran que la legislación por sí sola es insuficiente para alcanzar los Objetivos, como demuestra el hecho de que la brecha salarial entre hombres y mujeres se situase en España en el año 2014 en torno al 23 ciento.

En España, cada comunidad autónoma tiene un contexto particular, por lo que las empresas de cada zona se enfrentan a retos y desafíos específicos. La tendencia que reflejan las empresas firmantes del Pacto Mundial es generalizada en las diferentes regiones en relación al Objetivo 8 -Trabajo decente y crecimiento económico- y al Objetivo 5 Igualdad de género-. Estos se trabajan de forma prioritaria.

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COP21, ¿un acuerdo descafeinado?

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La Conferencia sobre el Cambio Climático de París nos ha dejado con un sabor agridulce, quizá con la sensación de haber perdido una oportunidad histórica y con la ilusión frustrada de aquello que pudo haber sido y no fue.

Hace unos meses nos preguntábamos si queríamos realmente detener el cambio climático y poníamos de manifiesto la importancia que la COP21 tendría a la hora de tomar medidas decisivas para limitar las emisiones globales futuras.

La COP21 (por Conferencia de las Partes, en inglés) se inició el 30 de noviembre y acabó el 12 de diciembre, un día después de lo previsto porque las negociaciones se alargaron para poder llegar finalmente al Acuerdo, que deberá ser ratificado en el plazo máximo de un año a partir del 22 de abril de 2016 por al menos 55 partes que sumen en total el 55% de las emisiones globales y que tendrá vigencia a partir de 2020.

Un total de 195 países por separado más los pertenecientes a la Unión Europea (actuando conjuntamente) acudieron a la Conferencia. De esos 195 países, un puñado de ellos por causas debidas a guerras, catástrofes naturales o diferencias ideológicas no presentaron sus compromisos previos para el Acuerdo.

Según la Comisión Europea, el Acuerdo de París que debía surgir de la COP21 tenía por finalidad principal “contribuir a efectuar la transición mundial hacia un futuro con bajas emisiones de carbono y resistente al cambio climático”.

Un acuerdo que iba a “exigir por primera vez a todos los países adoptar medidas específicas para ir reduciendo gradualmente las emisiones, en función de sus circunstancias nacionales”.

Las negociaciones fueron duras, con diversos puntos en los que las naciones estaban en desacuerdo, como por ejemplo en temas referentes a la financiación para los países en desarrollo; hasta qué punto el pacto era vinculante jurídicamente; cuáles iban a ser las cifras de reducción de emisiones, o sobre qué países debían asumir los costes de las medidas a tomar en función de si estaban o no en vías de desarrollo.

Un acuerdo con tantos países involucrados, con diferentes grados de desarrollo y diferentes políticas, intereses y voluntades desde luego no puede ser sencillo de conseguir, por lo que inevitablemente el compromiso al que se ha llegado tiene diversas lecturas. Dependiendo de quién las interprete son una victoria para el planeta o un fracaso. Veremos a continuación en qué se basan ambas lecturas.

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La Asamblea General adopta la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible

25 de septiembre, 2015 — La Asamblea General de la ONU adoptó hoy la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia.

Los Estados miembros de la Naciones Unidas aprobaron una resolución en la que reconocen que el mayor desafío del mundo actual es la erradicación de la pobreza y afirman que sin lograrla no puede haber desarrollo sostenible.

La Agenda plantea 17 Objetivos con 169 metas de carácter integrado e indivisible que abarcan las esferas económica, social y ambiental.

La nueva estrategia regirá los programas de desarrollo mundiales durante los próximos 15 años. Al adoptarla, los Estados se comprometieron a movilizar los medios necesarios para su implementación mediante alianzas centradas especialmente en las necesidades de los más pobres y vulnerables.

“Estamos resueltos a poner fin a la pobreza y el hambre en todo el mundo de aquí a 2030, a combatir las desigualdades dentro de los países y entre ellos, a construir sociedades pacíficas, justas e inclusivas, a proteger los derechos humanos y promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas, y a garantizar una protección duradera del planeta y sus recursos naturales”, señalaron los Estados en la resolución.

Los 17 Objetivos de la Agenda se elaboraron en más de dos años de consultas públicas, interacción con la sociedad civil y negociaciones entre los países.

La Agenda implica un compromiso común y universal, no obstante, puesto que cada país enfrenta retos específicos en su búsqueda del desarrollo sostenible, los Estados tienen soberanía plena sobre su riqueza, recursos y actividad económica, y cada uno fijará sus propias metas nacionales, apegándose a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), dispone el texto aprobado por la Asamblea General.

Además de poner fin a la pobreza en el mundo, los ODS incluyen, entre otros puntos, erradicar el hambre y lograr la seguridad alimentaria; garantizar una vida sana y una educación de calidad; lograr la igualdad de género; asegurar el acceso al agua y la energía; promover el crecimiento económico sostenido; adoptar medidas urgentes contra el cambio climático; promover la paz y facilitar el acceso a la justicia.

Fuentehttp://www.un.org/spanish/News/story.asp?newsID=33371#.VhUMgLwyKHW

“El mundo tiene que ir más rápido para solucionar el cambio climático”

A Steven Chu (Saint Louis, EE UU, 1948) cualquier definición se le queda corta. Recibió el premio Nobel de Física en 1997 por desarrollar, en los famosos laboratorios Bell (un criadero de premios Nobel y otros prestigiosos reconocimientos científicos), “métodos para enfriar y atrapar átomos con luz laser”. También fue director del departamento de energía de los laboratorios nacionales Lawrence Berekley entre 2004 y 2009; profesor de física, y de biología molecular y celular en la Universidad de California, y también secretario de Energía del presidente Barack Obama entre 2009 y 2013. Fue el primer galardonado con el Nobel en ser nombrado ministro en EEUU. Con 10 patentes y más de 250 artículos científicos publicados, Chu sigue liderando un grupo de investigación interdisciplinar en la Universidad de Stanford (cerca de San Francisco, California).

Los galardonados con el Premio Nobel suelen dividirse en tres grupos: Los que pasan el resto de su vida hablando de sí mismos y de la investigación que les ha llevado a ganar el reconocimiento más cotizado en el mundo científico; los que se dedican a defender causas más o menos dignas; y los que siguen haciendo investigación puntera. Representantes de los tres grupos participaron entre el 28 junio y el 3 julio en el encuentro de Premios Nobel en la isla de Lindau, en el lago de Constanza en Alemania que este año reunió a 65 premios Nobel y más de 700 jóvenes investigadores.

Steven Chu sin duda pertenece al grupo de los laureados más activos. Dio una atestada charla a los jóvenes científicos, fue ponente en varios debates y fue uno de los principales promotores de la Declaración de Mainau sobre el cambio climático que cerró la cumbre de este año. A pesar de su apretado programa, dedicó más de una hora y media a atender a las preguntas de los medios internacionales, ente ellos EL PAÍS.

El cambio climático está en el centro de sus preocupaciones, científicas y políticas. “Estoy cada vez más preocupado porque el mundo no se está moviendo suficientemente rápido”, explica. “Es cierto que en los últimos 35 años el tiempo ha cambiado: no es nuestra imaginación, es estadísticamente cierto. La temperatura ha subido solo medio grado en estos 35 años, y menos de un grado desde el principio de la revolución industrial. Pero si en las próximas décadas la temperatura sube de dos grados con respecto a antes de la revolución industrial, las consecuencias podrían ser muy graves. En la última edad del hielo la temperatura era solo 5 o 6 grados más baja, y el mundo era muy diferente: el hielo cubría buena parte de Europa y EEUU. Hay que entender que, si la temperatura aumenta en 4 o 5 grados – tenemos 20% de probabilidad de que pase – eso trasformaría nuestro mundo y lo haría muchísimo más hostil para dos tercios de la población mundial”.

Fuente: Diario El País. Para seguir leyendo, por favor clique aquí.