La RSC avanza en la estrategia de negocio de las empresas españolas.

Las políticas ambientales, sociales y de gobierno se han hecho ya hueco en el mundo empresarial, a la espera del nuevo impulso que le darán la nueva legislación y la Agenda 2030.

La sostenibilidad como herramienta de gestión empresarial, los factores que están contribuyendo a su impulso y los retos aún pendientes fueron algunas de las cuestiones abordadas en el V Observatorio sectorial sobre Responsabilidad Social Corporativa, organizado por EXPANSIÓN en colaboración con Philip Morris, Ferrovial, Ria Financial y Unicaja Banco.

“El tamaño e influencia de los equipos de RSC ha crecido en los últimos años en las empresas como respuesta a una mayor percepción del valor estratégico de la sostenibilidad, que ha pasado de ser apreciada por contribuir a mejorar la reputación a ser valorada por su aportación al valor del negocio”, aseguró el director general de Forética, Germán Granda, moderador de la jornada, citando el informe que la organización ha realizado sobre el estado de la RSE y la sostenibilidad.

Tendencias.

“Estamos de enhorabuena. El regulador, los gobiernos, el consumidor y el inversor están impulsando que la RSC empiece a ser una herramienta más de la gestión empresarial”, afirmó. Cristina Moral, gerente de RSC de Ferrovial, que citó cinco tendencias globales que, a su juicio, respaldan que la RSC forme parte de la estrategia. Entre ellas, la gran acogida de Agenda 2030 y la iniciativa de las empresas a cumplir los ODS de Naciones Unidas. “Apoyando la agenda, las compañías tienen la posibilidad de optimizar eficiencia y productividad, generar nuevas líneas de negocio o mejorar y hacer relaciones más sólidas con los grupos de interés”, indicó. Apuntó la economía baja en carbono como segunda tendencia, aunque “los gobiernos deben tener un compromiso firme para aplicar políticas nacionales que permitan a las empresas tener unos incentivos para esa transición energética y el cambio del modelo económico y de producción”.

A estas dos tendencias se suman la lupa que, a través de la normativa, se ha puesto sobre los consejos de administración y las retribuciones; la comunidad inversora “con un inversor ahora más sofisticado que busca aspectos como el comportamiento ambiental o cómo es el consejo”; y la entrada en vigor de la Ley de información no financiera, que obliga a divulgar la información social, ambiental y de diversidad, elevando el nivel de exigencia a las empresas y que convierte a España “en un país pionero” en el reporting.

Carmen Cerdán, directora de RRHH para Europa, Medio Oriente y Asia de Ria Financial, reiteró la importancia de esta Ley, que transpone la Directiva europea y acaba de ser aprobada. “También nos afecta porque somos una empresa con una actividad altamente regulada en áreas como el blanqueo de capitales y financiación del terrorismo, ya que la transmisión del dinero se hace de manera rápida y podemos ser un objetivo de posibles actividades fraudulentas. Ria se caracteriza por su perfil conservador y hay actividades que hemos dejado porque no lo veíamos claro. Es muy importante mantener unos estándares”.

“El sector financiero se mira con lupa”, asintió José María López, responsable de RSC de Unicaja Banco, que habló de la creciente presión sobre el sistema financiero, especialmente por parte de los reguladores, que cada vez dan más relevancia a la RSC. “Desde el punto de vista de la reputación, su imagen está perjudicada. Gracias a la RSC estamos tratando de recuperar la reputación perdida en un sistema financiero que se basa en contar con la confianza de la clientela. El Código de Buen Gobierno ha sido clave para las sociedades cotizadas y se ha avanzado mucho en materia de transparencia”, afirmó.

Al mismo tiempo, destacó el papel que debe desempeñar el sistema financiero para frenar el cambio climático. “No es el principal agente emisor de emisiones contaminantes pero su relevancia viene por la financiación, por facilitar fondos a las industrias que son más proclives a la defensa del medio ambiente y porque haya una transición ordenada hacia otro modelo económico”.

Para Philip Morris ha habido una clara evolución en materia de sostenibilidad. “Hemos pasado de la foto a entender que es clave y que tiene que estar integrado en la estrategia de negocio”, indicó Ainhoa Capdevila, responsable de Comunicación y RSC en España de la compañía, que ha apostado por la innovación responsable en el proceso de transformación de su negocio, sustituyendo los cigarrillos por productos (como el dispositivo electrónico Iqos) que reduzcan el daño que puede provocar en la salud del consumidor que quiere seguir fumando.

Un cambio que seguirá avanzando. “Quiero pensar que, pese a que estamos en un momento de incertidumbre a muchos niveles, esto es imparable. Aun tenemos que avanzar pero, cuando somos capaces de transformar lo que hacemos con el consumidor, cambia todo lo demás, la relación con la cadena de valor, la mentalidad de liderazgo, la relación con el empleado, con la sociedad y el medio ambiente”, aseguró.

Convencimiento.

Una idea que compartió Carmen Cerdán de Ria Financial, de la RSC como “un elemento muy poderoso para convencer a la mayoría de la gente. Pasa igual internamente. Cuando lo comunicas a los empleados y entienden porqué están trabajando y en qué impacta su trabajo, no hacen falta más discursos”.

Pero en ese proceso de avance, los tiempos son importantes. “Es fundamental que, con los cambios legislativos y políticos que se están produciendo en torno a la sostenibilidad, las empresas tengamos una estrategia a no más de tres años en RSC para marcarnos objetivos cuantitativos y ambiciosos teniendo en cuenta las grandes tendencias, porque esto está cambiando rápidamente”, aseguró Cristina Moral de Ferrovial. Carmen Cerdán y Ainhoa Capdevila compartieron su mensaje. “Los planes tienen que ser efectivamente a más corto plazo porque hay factores como el cambio tecnológico que hacen que tu producto y el mercado cambien enormemente y, a lo mejor, cambia hasta tu cliente”, según la responsable de Ria Financial. “Antes trabajábamos con planes de tres o cinco años y teníamos una visión más a largo plazo. Esta revolución tecnológica nos obliga a todos a trabajar casi en un modelo de emprendimiento permanente”, añadió la directiva de Philip Morris.

 

Fuente: http://www.expansion.com/empresas/2019/01/15/5c3ceb9b22601d3e738b4582.html