La reputación de España mantiene la tendencia al alza

Los datos recogidos en 2016 vienen a confirmar la consolidación de la recuperación de la imagen exterior de España iniciada en 2014, coincidiendo con los primeros signos de mejora de la economía. Es la principal conclusión de nuestro estudio La reputación de España en el mundo 2016, que presentamos la semana pasasa y que está elaborado en base a más de 58.000 entrevistas realizadas a ciudadanos de 20 países (Alemania, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Colombia, Corea del Sur, Chile, China, España, Estados Unidos, Francia, India, Italia, Japón, Marruecos, México, Perú, Reino Unido, Rusia). Los encuestados evaluaron un total de 17 atributos de la reputación de nuestro país agrupados en las siguientes tres dimensiones: Calidad institucionalCalidad de vida y Nivel de desarrollo.

Entre la población del antiguo G8, España ocupa la 17ª posición en el ranking de los 55 países analizados y que han sido seleccionados en función de su Producto Interior Bruto (PIB). Nuestro país obtiene un Pulse (el indicador que mide la estima, confianza y buena impresión que despierta un país) de 67,7 puntos sobre los 100 posibles. De acuerdo con la escala de fortaleza de la reputación del modelo Country RepTrak® en que se basa el estudio, a España le corresponde un nivel “Moderado”, si bien a poco más de dos puntos del nivel “Fuerte”. El ranking de este año está liderado por Suecia, con 78,3 puntos, y lo cierra Irak con 24,6.puntos.

Por áreas geográficas España es mejor percibida en Europa, donde obtiene los 70 puntos Pulse, mientras que en Latinoamérica y Asia-Pacífico presenta los indicadores más bajos, 63,8 y 61,1 puntos, respectivamente. Por su parte, rusos e italianos siguen siendo quienes mejor opinión tienen de España, al revés que chinos, colombianos y marroquíes, quienes nos otorgan las puntuaciones más bajas

Fortalezas y debilidades de la reputación de España
En lo que respecta a las fortalezas y debilidades de la reputación de España, si esta se compara con la media del antiguo G8, nuestro país consigue los mejores resultados, salvo alguna excepción, en atributos más bandos, como  “estilo de vida atractivo”, “gente amable y simpática”, “posibilidades de ocio y entretenimiento”, “entorno natural” o “país seguro”,. Por el contrario, las peores valoraciones las obtiene en las variables más duras de la reputación, como “país innovador y avanzado tecnológicamente”, “origen de empresas y marcas conocidas”, “entono económico” o “sistema educativo”.

No obstante, la reciente evolución de nuestra reputación comienza a cerrar la brecha entre estas dos categorías de variables y que durante la reciente crisis tanto contribuyó a segar el perfil reputacional de nuestro país a favor de sus variables más blandas (las vinculas al entorno natural, el estilo de vida y el carácter de los habitantes). Si bien el indicador Pulse de la reputación de España no ha variado en 2016 con respecto al pasado año, los incrementos más significativos en las valoraciones de los encuestados se han concentrado, en cambio, en los atributos más duros. Así, “uso eficiente de los recursos públicos”, “aportación a la cultura global”, “entorno político e institucional”, “ética y transparencia” (entendida como ausencia de corrupción) o “entorno económico” registran subidas que oscilan entre el 3 y el 4%, justo el doble que en el caso de las variables blandas.

Todavía mucho más relevante es la mejora de la reputación de nuestro país en América Latina. Al incremento del 7% del Pulse España en esta región en 2016, hasta situarse en 63,8 puntos Pulse,  hay que añadir crecimientos entre el 10 y el 15% en atributos duros como “entorno económico”, “bienestar social”, “entorno político e institucional” o “uso eficiente de los recursos públicos”. Con todo, la imagen de España en Latinoamérica sigue siendo muy desigual, con países en los que se nos valora positivamente, como Perú, Argentina o Brasil, y otros en los que la opinión en más negativa, como Chile, México o Colombia.

Como resultado de lo anterior, nuestro estudio registra incrementos significativos en actitudes hacia nuestro país entre los encuestados, como “recomendaría trabajar en el país”, “asistir a eventos”, “estudiar en el país” o, sobre todo “invertir en él”.

España vista por los españoles
Las percepciones que los españoles tenemos de nuestro país también experimentan una evolución positiva. Aunque con respecto a las valoraciones que nos otorgan los ciudadanos del G8, los españoles seguimos percibiendo nuestro país como menos ético y más corrupto, con peor entorno político, con peor uso de los recursos públicos y con un menor bienestar social, es precisamente en estas debilidades internas donde la mejoría de la percepción es también más palpable, con subidas entre el 9 y el 15% en las variables antes mencionadas (salvo en el caso de “bienestar social”, que solo mejora un 2,4%).

La reputación es rentable
Gracias a las series históricas iniciadas en 2008 y la profundidad de la base de datos de nuestra metodología Country RepTrak® hemos podido demostrar empíricamente la incidencia que la reputación de un país, medida con el indicador RepTrak® Pulse, tiene en determinadas variables económicas objetivas.

En este sentido, si España aumentara en un punto Pulse su indicador de reputación en un país determinado, aumentaría de media la inversión procedente de ese país en un 1,4%, las llegadas de turistas procedentes de ese país en un 5%, y las exportaciones a ese país en un 1,2%.

En definitiva, una buena reputación es un buen negocio para un país.

Fuente: http://www.expansion.com/blogs/reputation/2016/09/26/la-reputacion-de-espana-mantiene-la.html